22 Apr 2021 - De Sorhaya Salazar
Vivimos inmersos en una cultura que te dice que gastes y la publicidad es experta mostrándonos como ciertos productos te hacen más feliz al comprarlos. Por ejemplo, la propaganda del desodorante Axe no vende un producto para la sudoración sino un imán que atrae mujeres. Esa idea empieza a jugar en el subconsciente y resultamos interiormente creyendo que esto es cierto.
Así como la publicidad obra en nuestra mente, nosotros mismos podemos hacer que nuestro cerebro se enfoque en algo diferente a la hora de gastar. Es cuestión de establecer pequeños pasos y retos, alejarnos un poco del contexto y crear nuevos hábitos o conductas.
Algo muy importante es ver estos cambios en la manera en que gastas de una manera positiva, no como un gran sacrificio, sino como un reto personal hacia la conquista de tus metas financieras.
Vete a ti mismo como alguien fuerte que sabe controlar sus emociones y es inteligente en su manera de manejar el dinero.
Crea el reto de no gastar por una semana
Si ya has tomado la decisión de hacer un recorte en tu presupuesto, al categorizar y ordenar tus gastos mensuales. Establece este pequeño reto por una semana cada semana. Es decir, comienza diciéndote hoy: “esta semana no voy gastar en nada solo en el mercado y el transporte” por ejemplo. Dile a tu mente que es por una semana, no por el resto de tu vida y le será más fácil acceder a no gastar por unos días. Al final de la semana, si lo has logrado, felicítate y date una pequeña recompensa (invítate a ti mismo una acopa de vino o un helado, algo que te guste).
Cuando inicies la semana de nuevo haz lo mismo. Y así vas hasta que ya no sientas tantas ganas de andar sacando la billetera por todo. Siempre ten en cuenta tu presupuesto y planea los gastos de acuerdo a ello. Si esta semana vas a ir a la peluquería pues dices “Esta semana solo voy a gastar lo de la peluquería y ya”.
Recuerda que antes que nada es importante que ordenes tus gatos y planifiques tus compras para no desperdiciar dinero o romper con tu propósito de gastar menos.
Pospone gastos
Me imagino que, como muchos otras personas, tú también has pospuesto la ida al gimnasio a pesar de haber pagado la membresía. También has dejado para después el pago de las facturas o decisiones importantes y después estas a último minuto tratando de ver como lo haces.
Lo mismo puedes hacer con esas compras que son muy tentadoras, especialmente la ropa o la tecnología. Si ves algo que te gusta amucho y lo quieres comprar, saca tu mente procastinadora y di “La semana entrante lo compro” “El mes entrante lo compro”. Le estás diciendo a tu mente gastadora empedernida que si vas a comprar, pero después. Y empiezas a engañarla cada vez, hasta que se acostumbre a no gastar por gastar.
Cambia tu lenguaje con relación a los gastos
Cuando “te estas apretando el cinturón” no deberías usar frases como “No puedo salir, porque estoy corta de dinero”, “No voy de compras porque no tengo dinero”, “Me toca ahorrar porque estoy en la quiebra”
La mayoría de las veces olvidamos el poder de las pablaras y el poder que tienen para transformar nuestra realidad. El discurso que te das a ti mismo te empodera o te amilana, te hace más fuerte o más débil.
Piensa que eres muy inteligente por empezar a gastar menos, vete como alguien que sabe controlar tus emociones y voluntad gastando menos.
Di mejor “mi inteligencia financiera está mejorando” “ahora soy una persona más responsable con mis finanzas” “establezco prioridades para vivir mejor” “este nuevo estilo de vida me dará más dinero, más felicidad y tranquilidad en el futuro”.
Pero si te sigues quejando, sientes que ahorrar es un sacrificio, te sentirás tan pobre, miserable que no serás capaz de mantener tus meta.
Háblate lindo. Tu actitud será más agradable, tus acciones serán más positivas y te será más fácil gastar menos.
Crea nuevos hábitos en vez de parar los que tienes
Quizás hayas intentado muchas maneras de dejar de gastar y no has podido lograrlo. Eso en parte se debe a que es más fácil crear nuevos hábitos que dejar los que ya tienes. Puede ser que ganes buen dinero pero quieres dejar tu manía de comprar y gastar, por lo que no te interesa hacer un presupuesto. Si es así, comienza a generar nuevos hábitos que le roben tiempo a las costumbres que te hacen gastar más. Es decir, te encanta salir a comprar ropa y cada fin de semana sales al centro comercial con tus amigas a ver qué hay de nuevo. Cambia la ida al centro comercial por otra actividad que quieras iniciar, empezar a estudiar, hacer ejercicio, crea un club con tus amigas de lectura, etc.
Reflexiona sobre el origen de tu deseo de gastar
Todo tu comportamiento y forma de pensar son controlados por emociones subconscientes que se crearon especialmente en tu niñez. Es probable que si no has sido capaz de controlar tus gastos es porque, a pesar de haber puesto en práctica varias estrategias que no han funcionado, hay una emoción en particular que te hace gastar más.
Empieza preguntándote: ¿Qué me encanta comprar? ¿Por qué me gusta tanto comprar eso? ¿Qué emociones te produce? ¿Esas emociones están relacionadas con qué en tu vida?
Por ejemplo, cada vez que tienes dinero sales y compras algo, sientes la necesidad de comprar lo que sea. Haces eso porque te hace sentir poderosa e importante, que puedes hacer lo que quieras. Recuerdas entonces que cada vez que le pedias algo a tu papá cuando eras niña, él te decía que no (porque no tenía dinero, porque era tacaño, cualquiera que sea la excusa) y eso te hacía sentir no amada. Para reemplazar ese sentimiento doloroso, ahora sales de compras buscando decirte a ti misma que eres importante.
En resumen
Crea pequeños hábitos semanales que cambien tus costumbres consumistas. Hazlo por esta semana, luego por la siguiente…. Y la que sigue….
Pospone tus compras para otro día, así como lo puedes hacer para otras cosas lo puedes hacer con esto. Posponer por fin tiene un lado positivo!
Cada quien tiene su modo de vivir. El tuyo es diferente al de los demás. Siempre habrá alguien que tenga más o menos que tú. No necesitas entonces compararte con alguien más.
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